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Tratamientos

Vigilancia activa y terapia focal

El cáncer de próstata es el segundo tumor más frecuente entre los hombres y uno de los que arrastra más falsas creencias y mitos. Se calcula que a los 50 años uno de cada cuatro hombres tiene presencia de células cancerosas en su próstata, pero no por ello van a padecer necesariamente ningún síntoma, ni ello va a afectar su expectativa de vida.

Además el cáncer de próstata crece frecuentemente de forma muy lenta, por lo que es posible que un porcentaje de pacientes nunca necesiten tratamiento contra el cáncer de próstata una vez diagnosticado. Es por ello que su especialista pueda recomendar métodos conocidos como la vigilancia activa.

La vigilancia activa es un plan de tratamiento que incluye la observación minuciosa del estado de un paciente sin administrarle ningún tratamiento, a menos que haya cambios en los resultados de las pruebas que muestren que la afección está empeorando. La vigilancia activa se puede usar para evitar o retrasar la necesidad de tratamientos como la radioterapia o la cirugía, los cuales pueden producir efectos secundarios u otros problemas. Durante la vigilancia activa, se realizan algunos exámenes y pruebas de manera regular.
No es fácil medir el riesgo personal, sobre todo porque la presencia de células tumorales -que es lo que sí podemos medir- no supone necesariamente su crecimiento descontrolado y la aparición de un tumor en la glándula prostática

Sí se puede hablar de factores de riesgo analizados y comprobados:

  • La edad: a partir de los 50 años, uno de cada cuatro hombres tiene células tumorales en la próstata y a los 80 años, la enfermedad afecta a la mitad de los varones, con un pico de casos máximo entre los 70 y los 75 años.
  • Tener antecedentes familiares: Si el padre o un hermano han tenido un tumor en la próstata, el paciente tiene el doble de posibilidades de desarrollar la enfermedad. El riesgo es mayor si el afectado es un hermano.
  • La raza o grupo étnico: Aunque no están claras las razones, se sabe que el cáncer de próstata tiene mayor incidencia entre los hombres de raza negra y/o ascendencia africana.

Una opción emergente de tratamiento, como paso previo, y con la intención de no realizar una cirugía radical o radioterapia de entrada, es la terapia focal prostática. Como ya ocurre en muchos otros órganos, la tendencia actual es eliminar solo el tejido donde asienta el tumor sin tener que extirpar por completo el órgano, lo que puede permitir preservar funciones como la continencia y la potencia sexual en el caso del cáncer de próstata. Hoy por hoy este tratamiento se restringe a casos seleccionados y en el marco de investigación clínica.